
Temperley se impuso con claridad 4–1 ante Güemes en el estadio Alfredo Beranger, en un encuentro que tuvo un desarrollo cambiante y que se definió a partir de tres momentos clave: la efectividad inicial del visitante, la reacción del local desde la pelota parada y la expulsión que condicionó todo el segundo tiempo.
El partido comenzó con sorpresa. Güemes golpeó temprano con el gol de Tomás Amilivia al minuto 7, aprovechando una de sus primeras aproximaciones para ponerse en ventaja y manejar el arranque con orden táctico. En ese tramo inicial, el equipo santiagueño mostró un bloque medio compacto, buena ocupación de espacios y una propuesta basada en la solidez defensiva y la salida rápida.

Sin embargo, Temperley comenzó a crecer con el correr de los minutos. El empate llegó a través de un tiro libre bien ejecutado,el cual fue en contra de Lazza , marcó el inicio del cambio de tendencia en el partido. A partir de ese momento, el equipo local se adueñó del ritmo, empezó a jugar más tiempo en campo rival y aumentó la presión sobre la última línea de Güemes.
El segundo golpe fue el penal convertido por Temperley, que dio vuelta el resultado y profundizó el desorden del equipo visitante. Güemes perdió precisión en la salida y dejó de sostener el orden que había mostrado en el inicio del encuentro.
El quiebre definitivo llegó a la media hora del primer tiempo con la expulsión de Melillán, que dejó a Güemes con un jugador menos. Desde ese momento, el partido cambió completamente de lógica: Temperley pasó a dominar con superioridad numérica y territorial, mientras que el conjunto santiagueño se vio obligado a replegarse en bloque bajo para intentar resistir.
En el segundo tiempo, la superioridad de Temperley se hizo aún más evidente. Con mayor posesión, amplitud en ataque y recuperación rápida tras pérdida, el equipo local sostuvo una presión constante en campo rival. Güemes, condicionado por la inferioridad numérica y el desgaste físico, no logró generar transiciones ofensivas sostenidas ni salir con claridad desde el fondo.
Los goles del complemento terminaron de sentenciar el partido, con Temperley ampliando la ventaja hasta el 4–1 final, reflejando la diferencia en ritmo, energía y control del juego.
En síntesis, Güemes mostró una buena versión en el inicio, pero no pudo sostenerla ante los golpes del partido. La reacción de Temperley desde la pelota parada, sumada a la expulsión, terminó marcando un punto de quiebre irreversible en el desarrollo del encuentro.
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