Patricia Paradelo: Mucho más que un partido: fútbol, inclusión y sueños

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Patricia Paradelo: Mucho más que un partido: fútbol, inclusión y sueños

En el programa 4 de copas estuvo la Dra. Patricia Paradelo directora de  CETISAN “CENTRO EDUCATIVO TERAPÉUTICO INCLUSIVO SANTIAGUEÑO” que realiza un torneo de fútbol  en el club Atte Brown. Cuando el deporte también enseña a vivir
Dentro de las múltiples actividades que desarrolla la institución, el deporte ocupa un lugar especial.
Una de las propuestas que mayor entusiasmo genera es el torneo de fútbol intercentros, destinado a equipos femeninos y masculinos.
La iniciativa nació después de varios años de participación en Olimpíadas Especiales y de distintas experiencias deportivas en las que los chicos lograron destacadas actuaciones a nivel regional y nacional.
El año pasado se realizó la primera edición del torneo, en una jornada que dejó una experiencia sumamente positiva. Por eso, este año la apuesta creció: la competencia se desarrolla durante cinco fechas, correspondientes a los miércoles de septiembre.
Participan chicos de diferentes centros e instituciones, entre ellos Nuevos Rumbos, Iris y representantes de La Banda, además de participantes vinculados a Olimpíadas Especiales.
Los partidos se disputan en el Club Almirante Brown, institución a la que Paradelo agradeció especialmente por ceder sus instalaciones, baños y cantina para que los chicos puedan disfrutar de cada jornada.

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Los encuentros comienzan a las 9.30 y finalizan alrededor de las 11.30. Después, los participantes regresan a sus instituciones para continuar con sus actividades y compartir el almuerzo.
Hay camisetas, arqueros, hinchadas, cánticos, nervios y muchas ganas de ganar.
Porque ellos también quieren ganar.
Y allí está justamente una de las claves de la propuesta: entender que la discapacidad no elimina los sueños, las emociones ni las ganas de competir.
El verdadero triunfo está mucho más allá del resultado
Para Paradelo, el deporte es una herramienta fundamental para trabajar aspectos que van mucho más allá de un partido.
Socialización, autonomía, confianza, integración y calidad de vida son algunos de los objetivos que se persiguen en cada actividad.
“Mientras ellos se diviertan, está todo organizado”, explicó.
La frase resume una filosofía: el resultado deportivo es secundario cuando lo verdaderamente importante es que los chicos puedan compartir, participar, disfrutar y sentirse parte de un equipo.
Hay alegrías, nervios, ansiedad y también tristeza cuando llega una derrota. Exactamente como sucede con cualquier deportista.
Porque, en definitiva, ellos también sienten, sueñan y quieren ganar.
Acompañar a las familias, otra parte fundamental

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Durante años, la doctora Patricia Paradelo convirtió su profesión en una misión de vida. Desde un Centro Educativo Terapéutico Inclusivo de Santiago del Estero acompaña a cerca de 200 personas con discapacidad, junto a un equipo de aproximadamente 62 profesionales. Su objetivo va mucho más allá de la atención terapéutica: brindar herramientas, fortalecer la autonomía y abrir caminos para una vida plena.

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Hay historias que comienzan casi sin darse cuenta y terminan convirtiéndose en una verdadera razón de vida. La de la doctora Patricia Paradelo es una de ellas.
Pediatra de profesión, hace años fue convocada para desempeñarse como médica de cabecera de un programa destinado a personas con discapacidad. Aquella experiencia significó su primer contacto profundo con una realidad que, por entonces, no era demasiado abordada en el ámbito profesional.
Lo que comenzó como una propuesta laboral terminó despertando una vocación.
“Me encantó trabajar para los chicos con discapacidad”, recordó durante una entrevista en la que recorrió distintos momentos de una trayectoria marcada por el compromiso, el aprendizaje y, sobre todo, el afecto.
De cinco chicos a una gran familia
El proyecto nació de manera humilde, con apenas cinco niños. Con el paso del tiempo, el trabajo, la dedicación y la confianza de las familias hicieron que aquella pequeña iniciativa creciera hasta convertirse en una institución que actualmente acompaña a alrededor de 200 personas.
El centro recibe a personas con diferentes tipos de discapacidad, entre ellas motrices y sensoriales. Atiende a niños desde los seis años y también cuenta con un Centro de Día para personas desde los 14 años, sin límite de edad.
Además, desarrolla un módulo de integración escolar destinado a aquellos chicos que pueden incorporarse al sistema educativo común desde el nivel inicial.
Pero para Paradelo, el lugar es mucho más que un centro educativo o terapéutico.
“Es mi segundo hogar. Prácticamente vivo ahí más que en mi casa”, expresó entre risas, reflejando el profundo vínculo que mantiene con los chicos, sus familias y todo el equipo que la acompaña.

Acompañar a las familias, otra parte fundamental
El trabajo de la institución no termina en los chicos. Las familias también necesitan acompañamiento.
Paradelo explicó que existen padres que atraviesan un complejo proceso para aceptar el diagnóstico de sus hijos y que ese camino requiere tiempo, contención y acompañamiento profesional.
Por ese motivo, antes de determinar qué tipo de atención necesita cada niño, se realiza una evaluación integral. En algunos casos, la alternativa puede ser la integración escolar; en otros, un Centro Educativo Terapéutico.
“Si el padre asume la discapacidad, mejora la calidad de vida y cambia todo el entorno familiar”, sostuvo.
También remarcó la importancia de que las familias puedan llevar adelante una vida social junto a sus hijos: salir, ir a una plaza, compartir actividades y permitirles ocupar los mismos espacios que cualquier otra persona.
Prepararlos para cuando los padres ya no estén
Uno de los objetivos centrales del equipo es desarrollar las habilidades necesarias para la vida cotidiana.
Levantarse, cepillarse los dientes, lavarse la cara, desayunar, vestirse y prepararse para asistir al centro pueden parecer acciones simples. Sin embargo, para muchas personas con discapacidad representan aprendizajes fundamentales para alcanzar una mayor independencia.
Paradelo advierte que, muchas veces, las familias realizan esas tareas por sus hijos con la intención de ayudarlos y protegerlos. Pero esa protección puede terminar limitando el desarrollo de su autonomía.
“Nosotros no somos eternos. No vivimos toda la vida. Tenemos que dejar chicos preparados para cuando nosotros no estemos”, expresó.
Es probablemente una de las frases que mejor resume su mirada.
El objetivo no es hacer todo por ellos, sino enseñarles, acompañarlos y brindarles herramientas para que puedan desenvolverse con la mayor autonomía posible.
También hay que escuchar a los hermanos
La mirada de la institución comenzó a ampliarse hacia otro integrante fundamental de las familias: los hermanos.
Paradelo anunció que durante octubre comenzarán a desarrollarse talleres destinados específicamente a hermanos de personas con discapacidad.
La propuesta parte de una realidad muchas veces olvidada: mientras toda la atención suele concentrarse en los padres y en la persona con discapacidad, los hermanos también atraviesan un proceso que merece ser escuchado y acompañado.
La profesional destacó especialmente el papel que muchos de ellos cumplen como acompañantes y sostén de sus familias, particularmente en aquellos hogares donde las madres afrontan prácticamente solas las tareas de crianza y cuidado.
Cambiar la mirada sobre la discapacidad
A lo largo de su trayectoria, Paradelo también fue testigo de un profundo cambio social.
Recuerda que décadas atrás la discapacidad era, en muchos casos, un tema que se ocultaba y que estaba atravesado por prejuicios. Hoy existe una mayor conciencia sobre los derechos, la inclusión y la necesidad de generar espacios donde todos puedan participar.
“Los chicos son mucho más sanos que nosotros en ese sentido”, señaló.
Según su experiencia, muchas veces son los adultos quienes cargan con prejuicios y temores, mientras que los niños simplemente se acercan, preguntan, conocen y comparten.
Para Paradelo, las personas con discapacidad tienen los mismos sentimientos, deseos y derechos que cualquier otra persona. Se enamoran, hacen amigos, utilizan teléfonos celulares, se expresan y desarrollan talentos.
Por eso, uno de los grandes desafíos consiste en dejar de mirar aquello que una persona no puede hacer y comenzar a descubrir todo lo que sí puede desarrollar.
Descubrir capacidades, abrir oportunidades
Dentro del centro también existen espacios destinados a descubrir y fortalecer las habilidades particulares de cada persona.
Paradelo contó que algunos chicos encuentran una especial afinidad con las huertas, mientras que otros desarrollan capacidades artísticas o diferentes talentos.
“Ni nosotros somos perfectos”, reflexionó.
Una frase sencilla, pero contundente, que invita a romper con una mirada basada en las limitaciones y reemplazarla por otra centrada en las posibilidades.
Porque cada persona tiene capacidades diferentes y el verdadero desafío está en encontrar la manera de potenciarlas.
Una vocación que nació hace décadas
Cuando mira hacia atrás, Paradelo reconoce que su historia estuvo marcada desde muy temprano por dos sueños: ser maestra jardinera y ser pediatra.
Finalmente eligió la medicina y se especializó en pediatría. Años después, aquella convocatoria para trabajar con personas con discapacidad cambió definitivamente el rumbo de su vida profesional.
Hoy, con décadas de experiencia, asegura que volvería a elegir el mismo camino.
Su historia demuestra que una oportunidad profesional puede transformarse en una vocación y que una vocación, cuando está acompañada de compromiso y sensibilidad, puede convertirse en una herramienta capaz de cambiar la vida de cientos de personas.
Patricia Paradelo no habla solamente de inclusión.
La construye todos los días.
Lo hace acompañando, enseñando, escuchando y, fundamentalmente, creyendo en las capacidades de cada persona.
Porque detrás de cada diagnóstico hay una historia, detrás de cada dificultad hay una posibilidad y detrás de cada pequeño logro existe un enorme esfuerzo.
Y quizás allí esté el verdadero sentido de su trabajo: ayudar a que cada chico pueda descubrir todo lo que es capaz de hacer y prepararlo para caminar su propio camino con mayor autonomía, dignidad y oportunidades.

Imperdible mira la entrevista completa

Segunda parte de la entrevista

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