
El Gaucho ganaba 1-0 en Tucumán con un golazo de Sala, había hecho un partido inteligente y estaba a segundos de quedarse con una victoria enorme. Pero cuando el reloj marcaba el final, San Martín encontró el empate y dejó a Güemes con esa mezcla de bronca, impotencia y sabor a poco.
Güemes estuvo a punto de dar el golpe en La Ciudadela. El equipo santiagueño se plantó con personalidad, jugó un primer tiempo ordenado y, cuando tuvo su oportunidad, sacó ventaja con un golazo de Sala que encendió la ilusión de todo el pueblo gaucho.
Los dirijidos por Gomez entendió rápidamente cómo debía jugar el partido. Se mostró compacto, no pasó demasiados sobresaltos y logró mantener lejos de su arco a un San Martín que, pese a ser local, no encontraba los espacios para lastimar.

Y Güemes pegó en el momento justo.
Una gran definición de Sala puso el 1-0 y le permitió al Gaucho irse al descanso arriba, sabiendo que había hecho una primera mitad inteligente, sacrificada y efectiva.
En el complemento cambió el escenario. San Martín salió con otra decisión, adelantó sus líneas y se fue encima de Güemes en busca del empate. El Gaucho tuvo que defender más cerca de su arco, pero también encontró espacios para liquidar la historia.
Y ahí estuvo quizás la gran deuda de la noche: Güemes tuvo chances para poner el segundo y no pudo hacerlo.
El tiempo comenzó a jugar a favor del conjunto santiagueño. Cada minuto que pasaba alimentaba la ilusión de traerse tres puntos de una cancha siempre complicada. Pero cuando parecía que la victoria viajaba rumbo a Santiago del Estero, llegó el golpe.
Sobre el final, prácticamente en el minuto 90, San Martín encontró el 1-1 y dejó al Gaucho sin la recompensa que había buscado durante casi todo el partido.
El empate dejó una sensación difícil de digerir. Porque sumar siempre es importante, y mucho más en condición de visitante, pero esta vez el punto tiene gusto a poco.
Güemes hizo méritos para ganar. Se defendió bien, fue ordenado, golpeó cuando tuvo la posibilidad y soportó durante buena parte del segundo tiempo la presión de un San Martín obligado a buscar. Pero no pudo cerrar una historia que parecía tener final feliz.

El Gaucho se vuelve a Santiago con un punto, pero también con la bronca de saber que la victoria estuvo ahí, al alcance de la mano.
Esta vez no faltó actitud ni orden. Faltaron apenas unos minutos para que Güemes festejara una victoria que terminó escapándose en el último suspiro.
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