Los desgarradores pedidos de información sobre Benjamín Scerra aún circulan en diversas redes sociales. Félix, su padre, y Cintia, su madre, claman desesperadamente por datos que permitan hallar al joven de 19 años, quien estaba entusiasmado con el proyecto de venta de pollos que llevaba adelante junto a su padre y soñaba con ir a vivir a Italia con su madre.

Sin embargo, esos planes quedaron truncos. En el atardecer del jueves 14 de mayo, el cuerpo de Benjamín fue encontrado en el monte Celulosa, cerca de la bajada Espinillo, en la zona ribereña del Paraná, en el límite entre Granadero Baigorria —donde residía— y Capitán Bermúdez.
Benjamín creció en el barrio Santa Rita de Baigorria, ciudad vecina a Rosario. Fue criado por su padre con la ayuda de sus abuelos paternos, Rosa y Francisco. Cuando tenía dos años, su madre Cintia se mudó a Italia, aunque siempre mantuvieron contacto. Su gran sueño era reunirse con ella en Europa.
Fanático del club Rosario Central, disfrutaba de su familia, sus amigos y la compañía de sus perros y gatos. En sus fotografías reflejaba una mirada pícara, ojos marrones y una sonrisa contagiosa.
El año pasado, Cintia estuvo en Argentina y coincidieron en que Benjamín debía terminar la secundaria antes de viajar. El miércoles 13, cuando ya se desconocía el paradero del joven desde hacía más de cien horas, Cintia llegó a Ezeiza y por la tarde a Granadero Baigorria para pedir ayuda en la búsqueda.
Desde el lunes 11, familiares, amigos y vecinos se reunieron en Eva Perón y San Martín de Baigorria en busca de información sobre las últimas horas de Benjamín. Según consignó Félix, el viernes 8 ambos trabajaron todo el día en su casa, cenaron y Benjamín salió a acompañar a un amigo que vive a tres cuadras. Desde entonces, su teléfono permaneció apagado. Félix insistió en que el joven estaba de buen ánimo y “no había habido ningún problema”. Entre lágrimas, agregó: “No importa lo que haya pasado, te espero siempre”.
Cuatro años atrás, la familia atravesó una situación similar que se resolvió rápidamente cuando Benjamín fue hallado sano y salvo. Cintia, angustiada, reiteró que la idea era que él viajara con ellos a Italia. Recordó la charla que tuvieron el viernes antes de su desaparición: “Nos comunicábamos todos los días. Estaba muy contento con el proyecto que tenía con su papá, ya que ninguno de los dos tenía trabajo y ahora les estaba yendo bien”. Cerró su pedido con un emotivo: “Te vine a buscar, te estoy esperando”.
Ambos padres hicieron un llamado para que quien tuviera información la aportara y rechazaron los datos falsos que les han llegado, pidiendo que cesaran los mensajes con injurias o distorsiones que solo alimentan el sufrimiento.
La noche del miércoles 13, un dato clave apareció. Un allegado escuchó a una mujer mencionar que un joven apodado «El Corto» —Alexis Hereñu, de 28 años— habría asesinado a Benjamín y estaría vendiendo su ropa y celular.
Félix entregó esta información a la Policía, que realizó un rastrillaje en el monte Celulosa. Aunque inicialmente no encontraron el lugar señalado, en el atardecer del jueves los familiares hallaron el cuerpo del joven debajo de una chapa en una zona de vegetación densa.
Esa misma noche se desataron incidentes en el barrio Espinillo, donde viven los sospechosos. Vecinos y allegados a la víctima protagonizaron enfrentamientos que terminaron con el incendio de un auto y de dos viviendas vinculadas a los acusados. La Policía se retiró tras la agresión a una patrulla, situación que generó dificultades para los periodistas que cubrían el caso y motivó un reclamo del Sindicato de Prensa de Rosario al Ministerio de Justicia y Seguridad de Santa Fe.
La investigación, inicialmente a cargo de fiscales de Rosario, pasó a manos de Aquiles Balbis, del MPA San Lorenzo, quien sostuvo que el homicidio ocurrió durante una “reunión privada”, descartando que Benjamín fuera llevado contra su voluntad al lugar donde fue asesinado. Describió el ataque en dos fases, originado en conflictos interpersonales durante el encuentro, con la participación de dos hermanos presentes. Uno de ellos, acusado de ser el autor material, permanece prófugo.
Balbis no descartó que los ranchos incendiados, donde residían los acusados, hayan sido la escena del crimen, y detalló que la víctima recibió entre seis y siete puñaladas en el cuello y más de veinte heridas en total. Además, explicó que el cuerpo pudo haber sido conservado en frío —probablemente en una heladera—, dado que la autopsia preliminar estimó el momento de la muerte en la mañana del sábado 9, mientras que al hallarse el cuerpo el jueves 14 presentaba pocos signos de descomposición.
Hasta el cierre de esta nota, «El Corto» permanecía prófugo. Su hermano Darío, de 34 años, seguía detenido, al igual que su sobrino Luciano, de 23, este último acusado de ocultar el celular y las zapatillas de la víctima.
El viernes se celebró la audiencia imputativa: Darío fue acusado de “robo calificado por uso de arma blanca en concurso real con homicidio criminis causa”, mientras que Luciano enfrentó cargos por “
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