
En el programa 4 de cooas Majo Randolfi de Santiago Rugby conto todo sobre el torneo nacional de mamis hockey menores que se jugará en Santiago del Estero, pero además contó como es la actividad e invito a todas las mamis a sumarce.
El crecimiento de la disciplina tendrá próximamente un capítulo especial en Santiago del Estero, que será sede de un importante torneo nacional de Mami Hockey.
La competencia contempla una ceremonia inaugural, recepción y desfile de las distintas delegaciones, además de varias jornadas de partidos.

Entre las provincias y ciudades que estarán representadas se encuentran Córdoba, Tandil, Entre Ríos, Neuquén, Mendoza y Jujuy, además de los equipos santiagueños que serán anfitriones.
La organización estima una convocatoria de entre 600 y 700 personas, entre jugadoras y cuerpos técnicos.
La llegada de tantas delegaciones no representa solamente un acontecimiento deportivo. También genera un movimiento importante para la ciudad y la provincia, con impacto en hoteles, restaurantes, bares, estaciones de servicio y distintos comercios.
El deporte, en este caso, también se convierte en una herramienta para mostrar y dinamizar a Santiago del Estero.
Las canchas y el sueño de una gran final
Entre los escenarios previstos para la competencia aparecen el Santiago Rugby Club, una cancha de Estrella Roja en Termas de Río Hondo y otras instalaciones deportivas de la provincia.
Además, durante la entrevista surgió la posibilidad de que alguna de las instancias decisivas pueda disputarse en el estadio provincial. Por el momento, esa alternativa no estaba confirmada, pero para las protagonistas sería mucho más que un partido.
Jugar una final en un escenario de semejante magnitud significaría también poner en valor el crecimiento que tuvo una disciplina que nació de manera informal y que hoy reúne a cientos de mujeres.

Lo que comenzó como una actividad recreativa entre madres que acompañaban a sus hijas a entrenar terminó convirtiéndose en una disciplina organizada, con una comunidad cada vez más numerosa y presencia en competencias nacionales. Santiago del Estero se prepara para recibir un importante torneo que reunirá a cientos de jugadoras de distintos puntos del país.
El hockey encontró una nueva manera de unir deporte, amistad y compañerismo. En Santiago del Estero, el denominado Mami Hockey nació casi de manera espontánea, cuando madres que acompañaban a sus hijas durante los entrenamientos comenzaron a compartir partidos recreativos.
Aquellos primeros encuentros, que tenían como principal objetivo divertirse y pasar un buen momento, fueron creciendo con el paso del tiempo. La iniciativa comenzó a sumar participantes, adquirió una organización más formal y terminó transformándose en una propuesta deportiva que hoy reúne a mujeres de distintas edades.
La categoría está destinada principalmente a mujeres mayores de 30 años y tiene una particularidad que la diferencia: no es necesario haber jugado hockey anteriormente para comenzar. La propuesta permite que quienes nunca tuvieron contacto con la disciplina puedan descubrirla, aprender y formar parte de un equipo.
En Santiago del Estero ya son alrededor de 20 los equipos que participan de la actividad, aunque la cifra continúa creciendo y la competencia comienza a organizarse en diferentes categorías y modalidades.
Una oportunidad para volver a hacer deporte
Uno de los grandes atractivos del Mami Hockey es justamente la posibilidad de comenzar una actividad deportiva en la adultez.
Para muchas mujeres, representa una oportunidad para retomar el deporte después de años dedicados al trabajo, la familia y la crianza de los hijos. Los entrenamientos se convierten así en un espacio propio, una pausa dentro de la rutina cotidiana.
La edad mínima establecida es de 30 años, mientras que aquellas jugadoras que tuvieron una trayectoria federada deben cumplir determinados requisitos para incorporarse a la categoría.
El crecimiento sostenido de la actividad también abre la posibilidad de que, en el futuro, las competencias puedan dividirse todavía más por edades, acompañando el incremento en la cantidad de jugadoras y equipos.
Mucho más que un partido
Detrás de cada entrenamiento y de cada partido existe una historia que va mucho más allá de lo deportivo.
Para muchas de las protagonistas, ponerse los botines, tomar el palo y entrar a una cancha significa encontrar un momento propio. Una hora o una hora y media para dejar de lado, al menos por un rato, las obligaciones familiares, laborales y personales.
El hockey se transforma así en un verdadero “cable a tierra”.
Pero además del ejercicio físico y la competencia, aparecen los vínculos. Amistades que nacen dentro de un equipo y que, con el paso de los años, terminan convirtiéndose en relaciones que trascienden la cancha.
Porque también se juega para ganar. Las jugadoras quieren mejorar, competir y llevar al partido todo lo aprendido durante los entrenamientos. Pero cuando termina el encuentro, aparecen los abrazos, las risas y el tradicional “tercer tiempo”, un momento en el que las rivalidades quedan a un lado y el compañerismo vuelve a ser protagonista.
Viajar juntas, otra forma de construir vínculos
Los torneos nacionales son uno de los grandes motores de la actividad. Cada competencia implica meses de preparación y organización, especialmente cuando llega el momento de viajar.
Las jugadoras planifican con anticipación el traslado, el alojamiento y todos los detalles necesarios para representar a sus equipos.
Pero viajar también forma parte de la experiencia. Durante esos días comparten tiempo lejos de sus familias, conocen nuevos lugares y fortalecen vínculos que muchas veces terminan siendo tan importantes como los resultados obtenidos dentro de la cancha.
Compatibilizar esas experiencias con el trabajo, la familia y las obligaciones cotidianas también representa un desafío que las protagonistas asumen con entusiasmo.
Una invitación a animarse
Más allá de los torneos, los resultados y la competencia, el gran desafío del Mami Hockey es continuar sumando mujeres.
La invitación está abierta a quienes quieran hacer actividad física, aprender una nueva disciplina, cuidar su cuerpo, divertirse y, sobre todo, encontrar un espacio de encuentro.
La historia del Mami Hockey en Santiago del Estero demuestra que muchas veces las grandes historias deportivas comienzan de la manera más sencilla: un grupo de personas con ganas de compartir.
Lo que nació como un partido recreativo mientras sus hijas entrenaban hoy es una comunidad que crece, compite, viaja y construye amistades.
En Santiago del Estero, el Mami Hockey ya no es solamente una categoría: es una forma de encontrarse, de disfrutar del deporte y de demostrar que nunca es tarde para ponerse una camiseta, entrar a una cancha y volver a sentir la pasión por jugar.
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