
Cada 10 de septiembre se conmemora el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, una fecha que invita a hablar, reflexionar y, fundamentalmente, a generar herramientas de prevención. En 4 de Copas decidimos no dejar pasar esta jornada y abordar un tema tan sensible como necesario, desde la información responsable y con el respeto que merece.
Porque hablar también es prevenir. Y contar con información clara permite reconocer señales de alerta, acompañar a quienes atraviesan situaciones de sufrimiento y saber cuándo es necesario recurrir a la ayuda profesional.
Para profundizar sobre esta problemática, dialogamos con el doctor Carlos Coronel médico psiquiatra y especialista en suicidiología y prevención del suicidio.
Prevenir no significa desconocer que el suicidio existe
“Cuando hablamos de prevención, estamos hablando de un camino técnico que busca reducir estadísticamente la aparición del fenómeno. No podemos prevenir que el suicidio exista, porque existe desde los comienzos de la humanidad. Lo que sí podemos hacer es trabajar para disminuir su incidencia y evitar que una persona que necesita ayuda quede sola frente a su sufrimiento”, explicó el especialista.
En ese sentido, destacó la importancia de diferenciar prevención de promoción. Promover la salud mental implica educar, generar conciencia y abrir espacios de diálogo. La prevención, en cambio, requiere estrategias concretas, dispositivos de atención y acciones que puedan ser evaluadas en el tiempo.
“Prevenir no es solamente dar una charla. También implica abrir dispositivos de atención, facilitar el acceso a profesionales y generar sistemas de acompañamiento”, sostuvo.
La importancia de intervenir después de un suicidio
Uno de los aspectos menos conocidos de la prevención es el trabajo que debe realizarse inmediatamente después de un suicidio.
“Es fundamental trabajar con las personas afectadas inmediatamente después de un suicidio consumado. Allí también estamos haciendo prevención, porque estamos conteniendo y acompañando a quienes quedan. Existe un riesgo de réplica, especialmente cuando hay adolescentes o grupos que atravesaban situaciones similares”, explicó Coronel.
Por eso, la intervención posterior debe ser inmediata y abarcar tanto a familiares y allegados como a los ámbitos donde se desarrollaba la vida cotidiana de la persona.
Los números y una problemática que necesita mejores registros
Al referirse a las estadísticas argentinas, el especialista explicó que los registros oficiales constituyen una herramienta fundamental para comprender la magnitud del fenómeno.
Según los datos mencionados durante la entrevista, en 2025 se registraron en Argentina alrededor de 11,8 muertes por suicidio cada 100.000 habitantes. Sin embargo, Coronel remarcó que el mejoramiento de los sistemas de registro y el cruce de información hacen difícil determinar cuánto del incremento responde a una mayor cantidad de casos y cuánto a una mejor identificación de los mismos.
Además, advirtió que todavía pueden existir situaciones que no quedan registradas como suicidio.
“Tenemos que mejorar muchísimo el registro, el control, el seguimiento y la atención. Hay situaciones que pueden quedar ocultas detrás de otras causas de muerte”, señaló.
El especialista también hizo referencia a los adultos mayores, donde determinados procesos pueden pasar inadvertidos. El abandono de medicación, la interrupción de controles médicos, el aislamiento o la pérdida de perspectivas pueden constituir señales que requieren atención.
El suicidio no responde a una sola causa
Uno de los conceptos centrales planteados durante la entrevista fue que no existe, generalmente, una única causa que explique un suicidio.
“El proceso es multicausal y prolongado. Intervienen factores biológicos, psicológicos, familiares, sociales, económicos, culturales y políticos, entre muchos otros”, explicó.
Según detalló, una persona puede atravesar durante mucho tiempo diferentes experiencias que van construyendo un escenario de sufrimiento. Antecedentes traumáticos, violencia intrafamiliar, abuso, dificultades durante la crianza, problemas de salud mental o situaciones sociales adversas pueden formar parte de esa trayectoria.
A esto pueden sumarse factores precipitantes, como una discusión, una pérdida, una situación de violencia o determinadas experiencias en redes sociales.
“Un hecho puntual puede actuar como factor precipitante, pero no necesariamente es la causa. Muchas veces hay un proceso previo de sufrimiento que viene gestándose desde mucho tiempo antes”, aclaró.
Una persona que intenta suicidarse busca terminar con el sufrimiento
CORONEL remarcó una idea fundamental para comprender el fenómeno: “La persona que se suicida o realiza un intento de suicidio habitualmente no desea morir, sino dejar de sufrir como está sufriendo y no encuentra otra forma”.
Esta mirada permite comprender la importancia de acercarse a quien atraviesa una situación de desesperanza sin juzgar ni minimizar aquello que está sintiendo.
Las señales de alerta: cuando aparece un cambio
¿Cómo reconocer que una persona puede estar atravesando una situación de riesgo?
El especialista explicó que una de las principales cuestiones a observar es el cambio respecto de la conducta habitual de esa persona.
“Si alguien que nunca hacía determinada cosa de repente comienza a aislarse, faltar, ausentarse o modifica notablemente su comportamiento, tenemos que prestar atención. No se trata solamente de mirar una conducta aislada, sino de observar los cambios cualitativos”, explicó.
También pueden aparecer modificaciones en el estado de ánimo, aislamiento, abandono de actividades habituales, pérdida de interés o expresiones relacionadas con la muerte y el deseo de no continuar.
Ante esas señales, el consejo es acercarse y preguntar.
“Hay que quedarse cerca de la persona y, cuando la situación de riesgo lo amerita, acudir y acompañarla a un servicio profesional de atención”, sostuvo.
Bullying: una forma de violencia que no debe minimizarse
Durante la entrevista también se abordó una problemática especialmente preocupante entre niños y adolescentes: el bullying.
“El bullying es una forma de violencia sistematizada, repetitiva y con abuso de poder. Es un factor altamente traumático”, afirmó CORONEL
El especialista advirtió que las consecuencias de situaciones de violencia sufridas durante la infancia o la adolescencia pueden extenderse durante muchos años.
“Escucho pacientes de 35, 40 o 50 años que todavía recuerdan situaciones de violencia o burlas sufridas en la escuela. Durante mucho tiempo no se reconoció el impacto que podían tener esas experiencias”, explicó.
Por eso, consideró indispensable que las escuelas, las familias y las instituciones trabajen sobre la problemática de manera permanente y no solamente cuando ocurre una situación extrema.
No esperar a que ocurra una tragedia
Uno de los mayores desafíos de la prevención consiste justamente en evitar que el tema aparezca únicamente después de una muerte.
“Lo que me preocupa es que muchas veces, cuando ocurre un hecho fatal, recién comenzamos a hablar sobre el tema. Tenemos que trabajar de manera sistemática”, planteó.
La prevención requiere dispositivos de contención, acompañamiento y capacitación que atraviesen distintos ámbitos de la sociedad.
Cuando una aparente mejoría también puede ser una señal
Otro aspecto que llamó especialmente la atención durante la entrevista fue la posibilidad de que una persona que atraviesa una situación de riesgo experimente, de repente, una aparente mejoría.
“Hay personas que, después de haber tomado una decisión, presentan cambios positivos: se despiden de familiares, ordenan cuestiones pendientes o aparecen de repente sonrientes después de mucho tiempo de sufrimiento. Esa mejoría también puede constituir una señal de alarma”, explicó.
Por eso, una aparente recuperación no debería llevar automáticamente a descartar el riesgo. La evaluación profesional continúa siendo fundamental.
La familia también tiene un papel fundamental
La prevención comienza en los vínculos cotidianos. Escuchar, validar y acompañar pueden convertirse en herramientas fundamentales.
“No hay que minimizar lo que le pasa al otro. Lo que para un adulto puede parecer una cuestión menor, para un adolescente puede ser algo muy importante”, explicó.
En ese sentido, puso como ejemplo situaciones relacionadas con las redes sociales y la necesidad de aprobación.
“Hoy estamos muy pendientes de que el otro nos apruebe y nos valide. Los niños y adolescentes también buscan esa validación en las redes sociales. Por eso es importante que la familia pueda escuchar y darle importancia a aquello que para ellos es significativo”, señaló.
Salud mental: pedir ayuda no debe ser un motivo de vergüenza
El especialista también llamó a dejar atrás los prejuicios relacionados con la consulta psicológica y psiquiátrica.
“Ya no hay que tener miedo de ir al psicólogo o al psiquiatra. La salud mental forma parte de la salud integral y existen profesionales especializados para acompañar estos procesos”, afirmó.
Depresión, ansiedad, trastorno bipolar, esquizofrenia y otras condiciones de salud mental pueden estar asociadas a un mayor riesgo, aunque el suicidio no puede explicarse únicamente desde un diagnóstico.
La atención profesional, los tratamientos adecuados, el acompañamiento y la continuidad de los cuidados son herramientas fundamentales.
Un mensaje para quien está sufriendo
Sobre el final, el doctor CORONEL dejó un mensaje para quienes puedan estar atravesando una situación de desesperanza.
“Lo primero es entender que nadie llega a contemplar la muerte por una sola causa. Es un proceso en el que intervienen muchísimos factores. Si una persona siente que está atravesando algo que no puede manejar, lo mejor que puede hacer es buscar ayuda profesional y hablar con alguien de confianza”.
Y agregó una idea que resume buena parte de la conversación: los problemas pueden sentirse definitivos cuando el sufrimiento se vuelve insoportable, pero existen alternativas y personas preparadas para acompañar.
Hablar, escuchar, preguntar, acompañar y pedir ayuda son acciones que pueden marcar una diferencia.
Una jornada para seguir hablando
En el marco de estas actividades, el doctor Carlos O’Neill anunció su participación en el Tercer Encuentro Nacional de Prevención del Suicidio, bajo el lema “Hablemos de suicidio”, que se realizará el sábado 12 de septiembre en el Paraninfo de la Universidad Nacional de Santiago del Estero.
La jornada está destinada principalmente a docentes y contará con la participación de distintos profesionales. Se desarrollará de 8 a 13 horas y, según se informó durante la entrevista, otorgará puntaje docente.
Para conocer los detalles de la actividad, se puede consultar la información publicada por la organización en sus redes sociales.
Porque cambiar la narrativa también significa dejar de mirar hacia otro lado. Hablar del suicidio con responsabilidad, sin sensacionalismo y con información adecuada es una manera de construir prevención y, sobre todo, de recordar que pedir ayuda siempre debe ser una posibilidad.
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