
Mitre y Güemes igualaron 1 a 1 en el estadio 8 de Abril, en un clásico intenso, disputado y con la tensión propia de un partido en el que ninguno podía darse el lujo de perder. El empate terminó reflejando un encuentro parejo, con momentos favorables para cada equipo y mucho cuidado a la hora de arriesgar.
Mitre salió decidido a tomar la iniciativa. En los primeros minutos intentó manejar el partido y jugar cerca del arco de Güemes, aunque con el correr del tiempo esa intensidad inicial fue perdiendo fuerza. Machado, como referencia más adelantada del Aurinegro, luchaba cada pelota, pero muchas veces quedó demasiado aislado y sin un compañero que pudiera acompañarlo.

Güemes, en cambio, esperaba su oportunidad para golpear. Sánchez Sotelo estuvo cerca de abrir el marcador y finalmente encontró su premio después de una buena acción de Benítez, que terminó con un centro preciso para que el delantero apareciera en el lugar indicado y pusiera al Gaucho 1 a 0 arriba.
El golpe se sintió en Mitre. Al equipo le costó recuperar la pelota y encontrar claridad, pero apareció Machado para cambiar el rumbo de una jugada. El delantero ganó por la izquierda, envió un centro que se desvió en Martínez y terminó metiéndose en el ángulo. El 1 a 1 llegó casi sin que Mitre lo buscara de manera sostenida, pero le permitió recuperar aire y meterse nuevamente en partido.

En el segundo tiempo, Mitre fue algo más. Tuvo mayor iniciativa y buscó inclinar el juego, aunque sin conseguir una superioridad clara como para quebrar definitivamente a Güemes. El Gaucho resistió ordenado y apostó a alguna contra que pudiera darle el golpe final.
El cierre fue de máxima tensión. Mitre tuvo en la última una oportunidad que pudo haber cambiado la historia, pero el partido ya parecía condenado al empate. Nadie quiso regalar demasiado y el temor a una derrota terminó pesando tanto como las ganas de quedarse con el clásico.
Así se fue el duelo del 8 de Abril: 1 a 1 en un clásico áspero, cerrado y jugado con los dientes apretados. Para Güemes, el punto tiene un valor especial porque le permite cortar la racha de derrotas y recuperar algo de confianza. Para Mitre, significa seguir sumando y mantener el rumbo en un torneo donde cada punto tiene un peso importante.
El clásico no tuvo dueño. Esta vez, la necesidad de no perder terminó imponiéndose a la ambición de ganar.

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