
El jinete santiagueño Benjamín Dapello atraviesa uno de los mejores momentos de su carrera deportiva. Radicado en Córdoba desde hace algunos años, pero siempre ligado a Santiago del Estero, el joven jinete consiguió recientemente un importante título en Buenos Aires y ya se plantea nuevos desafíos para este 2026, con la mirada puesta en competir en pruebas de 1.40 metros y, a largo plazo, cumplir el gran sueño olímpico.
“Tenía muchas ganas de apuntar a este concurso porque nunca había ido. Además debutaba en una nueva altura, en 1.30 y 1.35 metros, así que salir campeón fue una felicidad inmensa”, contó Dapelo en diálogo con el programa radial “4 de Copas”.

El logro no fue uno más. El santiagueño debió competir frente a jinetes experimentados en una categoría cada vez más exigente. “A partir del metro treinta y cinco ya se nota muchísimo la diferencia. No solo para el jinete, sino también para el caballo, que necesita preparación para responder a esa altura”, explicó.
Instalado en Córdoba, Benjamín combina sus estudios universitarios con una rutina intensa junto a los caballos. “Mi vida pasa prácticamente en el hípico. Entreno, trabajo con los caballos y después sigo estudiando. Ya me adapté y estoy cómodo”, relató.
En cuanto a sus objetivos deportivos, el jinete santiagueño adelantó que el gran desafío inmediato será el Torneo del Centro, que se disputará en julio en Córdoba. Allí buscará consolidarse en la categoría de 1.30 metros y comenzar el salto definitivo hacia competencias más profesionales.
“Quiero terminar el año haciendo alguna prueba importante en 1.40 metros. Más allá de ganar o no, el desafío es hacerlo bien y seguir creciendo”, aseguró.
Dapello también habló de los caballos con los que trabaja actualmente y destacó especialmente a uno de ellos, un ejemplar negro con experiencia en pruebas de hasta 1.50 metros. “Es como subirse a una Fórmula 1. Tiene carácter, pero también muchísimo corazón”, describió.
Además, remarcó el apoyo permanente de su familia, especialmente de su madre, quien lo acompañó durante el torneo en Buenos Aires. “Ella muy pocas veces me había visto competir porque le daba miedo verme saltar. Esta vez estuvo y justo ganamos, así que fue muy especial”, expresó emocionado.
Pese a la distancia, Benjamín mantiene intacto el vínculo con Santiago del Estero y sigue de cerca el crecimiento de la actividad ecuestre local, especialmente el trabajo que realiza La Custodia Ecuestre con los jóvenes jinetes y amazonas.
Finalmente, el santiagueño dejó en claro cuál es la meta máxima de su carrera: “Desde que me fui a Córdoba nunca cambié ese objetivo. Mi sueño es llegar a unos Juegos Olímpicos y representar al país. Eso sería lo máximo”.

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