La muerte de Néstor Daniel Copoletti, un jubilado de 79 años, cuyo cuerpo fue hallado en el taller de su casa en Villa Elisa, genera más preguntas que respuestas entre los investigadores. El cuerpo fue encontrado tendido en el suelo, en medio de un charco de sangre, en una vivienda ubicada en calle 423 entre 7 y 8, número 667. La policía de la comisaría 12° fue alertada por una vecina que informó sobre la presencia de una persona fallecida.

El hallazgo causó conmoción en este barrio de viviendas bajas, ubicado al norte del centro de La Plata, caracterizado por un entorno arbolado y construcciones antiguas. Copoletti residía en una casa humilde de la zona.
A las pocas horas, se confirmó que la víctima presentaba lesiones en el cráneo y una bolsa de nylon que cubría parte de su cabeza. Estos indicios llevaron al fiscal Juan Cruz Condomí Alcorta a considerar el homicidio como hipótesis principal. Sin embargo, la investigación se complicó: no se hallaron signos de ingreso forzado a la vivienda, cuyo taller, donde fue hallado el cuerpo, está separado del resto de la casa.
Copoletti vivía solo, divorciado, y su exesposa reside en Avellaneda. Desde hacía décadas se había mudado a esta zona de La Plata. Sus familiares directos, dos hijos, viven en el sur del Conurbano bonaerense, en Quilmes y Florencio Varela.
Las primeras pericias revelaron la ausencia de algunos objetos de valor, por lo que el fiscal considera un robo como posible móvil del crimen, sin descartar otras líneas de investigación. Su hija, Florencia Copoletti, declaró a Clarín que su padre tenía problemas de salud: había perdido la visión de un ojo tras abandonar un tratamiento contra cataratas. Además, desde hacía varios meses asistía frecuentemente a la Escuela Científica Basilio, un centro religioso ubicado en el centro de La Plata.
Según su hija, una mujer que acudía con él a ese lugar también tenía llaves de la casa, hecho que genera sospechas. Esta persona, Andrea Fabiana Pérez, de 56 años, fue quien halló el cuerpo luego de recibir un llamado del hijo de Copoletti, quien estaba preocupado por no poder comunicarse con su padre. La mujer había sido contratada por la familia para asistirlo, preparar su comida y encargarse de tareas domésticas.
Al ingresar a la propiedad, Pérez encontró el cuerpo en el galpón situado al frente de la casa. Según fuentes policiales, Copoletti yacía en decúbito dorsal, entre herramientas y una bicicleta, con una herida visible en la cabeza. Los policías constataron que no había signos de violencia ni daños en accesos a la vivienda, y que las habitaciones no estaban revueltas. El teléfono celular de la víctima estaba sobre una mesa y su automóvil permanecía en el garaje.
El lugar fue resguardado para que la Policía Científica realizara las pericias correspondientes. El fiscal aguarda los resultados de la autopsia y el análisis de las huellas recolectadas para esclarecer las circunstancias del homicidio que conmociona a la comunidad local.
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